junio 25, 2024

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Emilio Lozoya perdió la esperanza de libertad entre “vapeos” y a la vista de sus padres

 Acompañado por su madre, Gilda Margarita Austin Solís y mientras “vapeaba” tranquilamente en una sala de audiencias del Reclusorio Norte, el exdirector de Pemex, Emilio Ricardo Lozoya Austin, perdió la posibilidad de recuperar su libertad mediante un acuerdo reparatorio que su defensa le había presentado a Petróleos Mexicanos (Pemex).

La derrota de Lozoya hijo ocurrió a la vista de los reporteros que previamente habían leído en el diario Reforma la información de que el extitular de Pemex durante el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto había logrado un acuerdo con la petrolera gubernamental para que se le otorgara una suspensión condicional del proceso, a cambio de que Emilio Lozoya pagara 10.7 millones de dólares, equivalentes a más de 220 millones de pesos, a Petróleos Mexicanos.

El acuerdo parecía tan firme que Emilio Lozoya Thalmann, padre de Emilio Lozoya, le dijo, textual, a su hijo y a su esposa Gilda Margarita que “todas las partes están de acuerdo”, frase que primero iluminó la cara del exdirector de Pemex y que posteriormente se volvió en su contra, debido a que Pemex finalmente no aceptó la propuesta de la defensa.

La posibilidad de que el exdirector de Pemex hijo abandonara el Reclusorio Norte se perdió fuera de audiencia, con su abogado Miguel Ontiveros Alonso entrando y saliendo de la sala en la que Lozoya Austin estaba listo para comparecer por decimoquinta ocasión ante el juez de control, José Artemio Zúñiga Mendoza, dentro de la causa penal 211/2019 que le inició la Fiscalía General de la República (FGR) por el caso Agronitrogenados.

Todo ocurrió a la vista de los reporteros que estaban presentes en el Centro de Justicia Penal Federal del Reclusorio Norte para ser testigos de la audiencia intermedia o de calificación de pruebas que había sido programada para el lunes 11 de abril a las 10:00 horas.

En dicha audiencia, la defensa de Emilio Lozoya iba a presentar un acuerdo reparatorio a Pemex para tratar de recuperar la libertad que perdió el 3 de noviembre del 2021, luego de que la endureciera las medidas en su contra por la aparición pública de Lozoya Austin en un restaurante de lujo y por la negativa del propio exfuncionario a concretar la entrega de diversos bienes a Pemex, con el fin de resarcir los daños que le provocó al erario por este caso y los presuntos sobornos del caso Odebrecht. La negociación iba a ser en paquete.

Sin embargo, de forma inesperada y de último momento, el acuerdo con Pemex se atoró, por lo que la defensa de Emilio Lozoya pidió al juez de la causa aplazar la hora de la audiencia para tener una “entrevista privada” con su cliente en la sala de audiencias, tiempo que se le concedió, pero con las cámaras del sistema de videoconferencias funcionando.

Por esa razón, los reporteros que estaban en una sala contigua listos para seguir la audiencia intermedia, pudieron atestiguar la llegada de la mamá de Emilio Lozoya, Gilda Margarita Austin a la sala de audiencias, los abrazos y mimos que le prodigó a su hijo durante la espera, el ir y venir de Emilio Lozoya Thalmann para tratar de cerrar el acuerdo con Pemex y las malas noticias que el abogado Miguel Ontiveros le iba a comunicando a su cliente.

Los micrófonos de la sala de audiencias estaban funcionando de forma normal, pero los auxiliares de sala advirtieron a tiempo al exdirector de Pemex, a sus abogados y a su familia para que fueran cautelosos al hablar, desviando los micrófonos y bajando el tono de voz.

La esperanza se derrumbó

La cautela al hablar no impidió a Emilio Lozoya hijo “vapear” dentro de la sala de audiencias, actividad que está prohibida dentro de los recintos judiciales y que representa una falta administrativa. Por más de una hora, el exdirector de Pemex no tuvo problemas para usar su cigarrillo electrónico con toda tranquilidad, confiado en que su padre y su defensa iban a lograr el acuerdo que lo sacara de la cárcel en un plazo máximo de 24 horas.

Por momentos, Lozoya Austin leía y hablaba con su mamá, esperando los resultados de una negociación que se extendió por más de dos horas, desde las 10:00 de la mañana que estaba citada a la audiencia.

A las 10:53 horas, Lozoya padre entró a la sala de audiencias para anunciar- efusivo- que “todas las partes están de acuerdo”, en clara referencia al acuerdo reparatorio y en una de las pocas frases que alcanzaron a ser captadas por los micrófonos instalados en el lugar.

A las 11:12 de la mañana, la tolerancia de los trabajadores del Poder Judicial de la Federación con Emilio Lozoya se acabó y le pidieron no volver a usar el “vapeador” que ya había sido captado por un dibujante enviado a la audiencia por una televisora.

Pero el acuerdo no llegaba y los gestos de Emilio Lozoya, así como los de la señora Gilda Margarita, comenzaron a cambiar. El abogado Miguel Ontiveros también entraba y salía, mientras el rostro del exdirector de Pemex se iba desencajando. Y entonces comenzaron los mimos de la mamá para tratar de consolarlo.

Lozoya hijo ya ni siquiera podía usar su “vapeador” para distraerse. A las 12:16 horas, las malas noticias se confirmaron al acabar la entrevista privada y con el comienzo de la audiencia formal: el acuerdo reparatorio no se había firmado debido a que Pemex estaba solicitando más documentos, explicó el abogado Alejandro Rojas Pruneda al juez de control.

Testigos de primera fila, Gilda Margarita Austin y Emilio Lozoya padre, que estaban presentes en calidad de obligados solidarios para garantizar el pago del acuerdo reparatorio, dieron fe de cómo la esperanza de libertad para su hijo, se volvió a posponer.

El litigante pidió un diferimiento de la audiencia por un plazo aproximado de dos semanas, argumentando la falta de esos documentos, petición a la que no se opusieron los representantes de la Fiscalía como parte acusadora, ni tampoco Pemex como parte ofendida. 

El juez de Control José Artemio Zúñiga autorizó el diferimiento sin mayor trámite, pero sí le llamó la atención a la FGR y a Pemex por no solicitar el diferimiento de la audiencia con anticipación, evitando la pérdida de tiempo para un juzgado que se encuentra saturado de trabajo. “Todas las causas y procesos penales son relevantes”, les advirtió.

Así, Emilio Lozoya que estaba listo para firmar el acuerdo reparatorio con Pemex tuvo que regresar a su celda, a la espera de las condiciones adicionales que la empresa productiva del Estado le quiera imponer.

Durante la madrugada, se confirmó que también se había suspendido la audiencia del caso Odebrecht que se iba a celebrar este martes a las 9:00 de la mañana.

Con información de: Proceso